jose hernandez

"...no teniendo muy claras tachas que oponerme, mis oponentes debaten seriamente mi título recibido de loco. Toda la educación popular era nueva, y yo estaba solo como un visionario. Loco. ¿Las Islas del Tigre? Loco. ¿Las tierras de Chivilcoy? Loco. ¿El cercar las estancias? Loco. ¿El no creer en nuestros doctores y promover la reforma universitaria como lo estaba haciendo Lord Lowe en el parlamento inglés? Loco. Loco."

Domingo Faustino Sarmiento

martes, 29 de julio de 2014

Somos acreedores.
 No deudores de la deuda externa
                                                                                 Por Jaime Fuchs.

Parte I

La deuda externa argentina ha vuelto a la primera plana.  El fallo de la Suprema Corte de Justicia, que obliga al país  a pagar de inmediato una presunta deuda con algunos “fondos buitres” -1.500 millones de dólares, cinco veces más que su  precio original-   ha encendido las luces de alerta, porque, según esto, se extraerán violentamente del bolsillo del pueblo,  y sobre todo de sus trabajadores, nuevas multimillonarias cifras, agregadas a las ya pagadas y a las pendientes para los próximos decenios. 
 
Alejandro Olmos
¿Qué es lo que se ha pagado en los últimos años?
Las cifras que siguen es pago financiado exclusivamente por el esfuerzo y sacrificio del pueblo argentino. No están involucradas aquí cancelaciones de deuda compensadas por nuevo endeudamiento.

Pago de Intereses y capital
(Millones de dólares)
Años               u$s
1990- 2000:      108.900.-

2003- 2014:     190.000.-


¿Qué significado tienen estas cifras?

¿Cuánto representan estos valores, si los medimos, por ejemplo, en viviendas de un valor de mercado de u$s 100.000 cada una?

Equivalencia del
Pago de Intereses y capital
(Departamentos de u$s 100.000)
      Años               Departamentos
1990- 2000:             1.089.000.-

2003- 2014:             1.900.000.-

Total:                   2.989.000 Departamentos

Si asignáramos a cada una de esas viviendas una familia tipo de 4 personas, tendríamos que la Argentina ha destinado a la deuda externa,  entre 1990 y 2014, un equivalente a las viviendas de 12 millones de personas, 10 ciudades como Rosario, o bien, de la población reunida en las siguientes ciudades: Buenos Aires, Córdoba, Rosario, Mar del Plata, La Plata, Bahía Blanca, Mendoza y Gran Mendoza, Paraná, Santa Fé y Gran Santa Fé, Tucumán y Gran Tucumán y Partido de La Matanza.

  
No hemos mudado al exterior 10 Rosarios, pero a cambio, se empeoró concomitantemente el nivel de vida popular.
¿Sirvió siquiera semejante sacrificio para terminar con la deuda?
No. Por el contrario, lejos de desaparecer, la deuda aumentó considerablemente.

Año              Deuda Externa
          1990                  u$s     63.000 millones
          2014                  u$s   200.000 millones

¿Cuál es la necesidad que originó la deuda?
¿Es que el pueblo argentino paga el pecado de haber vivido de prestado en algún momento?

La investigación que se ha realizado en el país reveló que una parte considerable de los fondos  denunciados  como deuda externa, tanto privada como pública, nunca ingresó al Banco Central. El hecho que la mayor parte del endeudamiento tenía como destino las finanzas y no una inversión en bienes o obras, se prestaba a un sinfín de  maniobras especulativas.
Eso: especulación, no inversión productiva, ni siquiera bienes de consumo, nada que de algún modo sirviera al progreso de la sociedad o al bienestar de la población.
Además, sumas importantes constituían deudas ficticias: auto préstamos de las empresas, provenientes de sus casas matrices en el exterior giradas a sus filiales en el país, o bien desde bancos del exterior a cuenta de depósitos en negro hechos por los mismos que figuraban como “deudores”.

Y lo más notorio es el hecho siguiente: el endeudamiento del país ha corrido paralelo y obviamente encadenado con  “la llamada fuga de dólares al exterior”, a cargo de un grupo reducido de argentinos, que habría  alcanzado cifras multimillonarias,  más de 350 mil millones de dólares.
Los dólares que entraban a la plaza local vía endeudamiento, servían para que las ganancias en pesos de las empresas pudieran convertirse a moneda extranjera y así poder migrar al exterior del país.
Lo que entró, salió. Para el pueblo trabajador, la deuda externa tiene la forma de un gigantesco y funesto asiento contable.

Se sobreentienden las graves consecuencias en el funcionamiento de nuestra economía: disminución de producción, de fuentes de trabajo y sobre todo reducción del poder de compra del mercado interno. Esa es “la fiesta” que el pueblo argentino paga, cuando paga la deuda externa.


Los que se endeudaron eran ricos,
los que pagan son pobres.

¿Quién  paga las amortizaciones de capital, los intereses usureros, comisiones, seguros, etc., ya sea en moneda nacional o en dólares, de estas deudas tramposamente generadas por adinerados nacionales y extranjeros?

 Paga el Estado.
Pero ¿Por qué paga el Estado deuda privada?

Por las tristemente célebres “estatizaciones de la deuda”. Porque el Estado, en más de una oportunidad, se hizo cargo de esa deuda privada.
Sí. El Estado, cerrando los ojos al carácter ficticio de mucha deuda privada, “salvó” a multitud de empresas del “agobio” de una deuda nominada en dólares, que por efecto de la devaluación, había acrecido su monto en pesos.
Ahora bien, ¿con qué pagó el Estado? Con los recursos de los impuestos que cobra. Pero como, en virtud de que la carga impositiva recae fundamentalmente sobre las masas populares, porque así está diseñado el sistema tributario, son las mayorías pobres las que terminan pagando la cuenta de las minorías ricas.

¿Quién debe a quién?

La magnitud de lo pagado, la ilegitimidad de buena parte de la deuda cancelada por esos pagos, nos llevó a preguntarnos si, computando a favor de Argentina tantas sumas erogadas por deudas en realidad inexistentes, nuestro país no debería ser considerado un país acreedor en lugar de deudor.
Llevamos nuestro razonamiento más allá: si calculáramos y pusiéramos en valor los perjuicios que al desarrollo de la economía nacional han causado estas erogaciones injustificadas, ¿a cuánto ascendería lo que el país debería reclamar a los beneficiarios de los pagos ilegítimos y a los poderes que han orquestado la conformación de una deuda repudiable?


En 2003, como titular  de la cátedra de Economía Política Social en la Universidad  Popular Madres de Plaza de Mayo, encabecé una investigación para determinar a cuanto asciende aproximadamente la deuda del supuesto acreedor a nuestro pueblo. Fue un trabajo colectivo, titulado “Estimación de la deuda del capital financiero transnacional con el pueblo argentino 1976/2002”
La cifra estimada alcanzaba a 1.560 miles de millones de dólares corrientes de cada año.
Para dar una idea aproximada de la magnitud de la deuda pendiente que tienen  las potencias imperialistas con el pueblo argentino,  hicimos la siguiente representación.

El billón y 560.000 millones de dólares alcanzarían para cubrir los siguientes ítem sumados:
          1) Para duplicar los actuales salarios e ingresos de los asalariados jubilados (excluyendo a los gerentes, jefes, directores y jubilaciones de privilegio)
          2) La construcción de tres millones de viviendas  económicas, con toda la infraestructura necesaria, más escuelas, hospitales, y  centros culturales.
          3) La creación de fuentes de  trabajo para más de 4 millones de trabajadores y profesionales.

El Juez Griesa y el Juez Ballesteros

El mundo aparenta girar alrededor del arbitrio del Juez Griesa. Pero nadie parece recordar al Juez Ballesteros.

No nos llama la atención esta coincidencia: tanto, desde la esfera oficial como de la mayoría de la llamada oposición política, se oculta bajo siete llaves en el Congreso de la Nación, la voluminosa investigación judicial iniciada en 1982, a raíz de las denuncias efectuadas por  el Dr. Alejandro Olmos, sobre el origen y las consecuencias del supuesto endeudamiento, una de las investigaciones más importantes realizadas en nuestro continente. En el edificio del Congreso se han clausurado tres salas donde se acumula la documentación del expediente, que nadie lee, y que fuera girado por el Juez Ballesteros para que el Parlamento decida. El arreglo de la Deuda Externa es algo que la Constitución Nacional encarga al Poder Legislativo, lo que ha sido sencillamente ignorado por la política nacional.
Juez Jorge Ballesteros

En la investigación judicial, participaron más de veinte peritos especializados, a lo largo de las dos décadas que duró el juicio, que finalizó en los principios del año 2000, con un dictamen final del juez federal Jorge Ballesteros. Entre sus conclusiones, destacamos algunas: “… La deuda externa privada y pública carece de justificación económica, financiera,  y administrativa” y los métodos empleados “…pusieron de rodillas al país”.

Dicha investigación judicial confirmó las denuncias que se hicieron a mediados del año 1985 , en plena crisis mundial  de la deuda externa, cuando se llevó a cabo  en Cuba una extraordinaria reunión de las principales fuerzas políticas y sociales del continente contra la política financiera y monetaria  que impulsaba  los EE.UU. y otras grandes potencias

En nombre de la Argentina concurrieron los principales partidos políticos encabezados, entre otros, por el Partido Justicialista, Unión Cívica Radical, Partido Intransigente, Partido Socialista y Partido Comunista, junto a organizaciones sindicales y sociales del país, poniendo su firma en un documento que repudiaba  la política usurera y expropiadora del imperialismo, llamando a la unidad y el accionar común.
El silencio posterior de quienes gobernaron y actuaron hasta la fecha como “pagadores seriales” no legitima el pago de la deuda y sus renegociaciones. Acentúa su invalidez. Saben que ese pago no soportaría su debate en regla en el recinto parlamentario. El sepultado fallo del Juez Ballesteros y su estado de muerto en el placard de la democracia argentina, lo atestigua.


miércoles, 9 de julio de 2014

Sarmiento, analfabetismo y elecciones

Por Juan Carlos Comínguez

 
General Uriburu
       El reconocido divulgador de Historia Felipe Pigna  en su artículo: Uriburu, el primer golpista, La Historia en foco -, revista Viva, pág 12 del 06/07/14, publicó, tomado del libro La palabra del general Uriburu, Bs.As. Roldán Editor, 1933 lo siguiente:
       ..."la democracia la definió Aristóteles diciendo que era el gobierno de los más, ejercido por los mejores... Eso es difícil que suceda en todo el país en que, como el nuestro, hay  un 60 % de analfabetos... ese 60 % de analfabetos es el que gobierna el país, porque en elecciones legales, ellos son una mayoría. Pensad lo que os digo y tened muy presente que esta es la realidad, y si estudiáis la historia de todos los pueblos que han llegado a tener una fisonomía propia en el mundo , veréis que han sido las minorías inteligentes las que han gobernado,las que han llevado a los grandes pueblos a la altura a que llegaron".

       En la páginas XXXVII y XXXVIII, Cap. XVI-Instrucción de los votantes- publicado en el Primer Censo de la República Argentina (1869), impreso en el Porvenir, calle de la Defensa N* 129,- año 1872- Presidencia de Sarmiento, podemos leer:

       "Resulta que nuetra situación no es de modo alguna ventajosa, para hacer efectivo un gobierno democrático, bien entendido".
       "Teníamos en 1869 mas de 300.000 ciudadanos aptos para enrolarse en la Guardia Nacional, y de consiguiente para votar; pero de estos, proporcionalmete á los datos generales y absolutos del censo, resulta que apenas 50.000  sabían leer y escribir. Se deduce, pues, que no menos de 250.000 individuos son ciudadanos y no tiene la mímina instrucción...”
        "......hágase de modo que la instrucción se difunda hasta conseguir que todo argentino sea positivamente  un ciudadano; así se logrará que la democracia se aproxime á una verdad, y que las libertades públicas estén garantidas contra los desmanes de toda especie de poderes". (Se respetó la ortografía original).


      * Dos distintas posiciones.
        Porque hay muchos analfabetos, anulemos la democrática representación mayoritaria. El fascista Uriburu y compañía.
        Para hacer efectivo un gobierno democrático, difundir la instrucción para todos "hasta que todo argentino sea positivamente un ciudadano". Por y para eso luchó Sarmiento.

       Como se pretende desconocer que la UNESCO en 1961 divulgó una semblanza de Sarmiento, que fue traducida a 18 lenguas y enviada, para su publicación, a 30.000 diarios y revistas  de todo el mundo;
        Que en Panamá 1943, la Conferencia Interamericana de Educación-con todos los  Ministros y Directores de Educación de toda América- declaró el 11 de setiembre DÍA DEL MAESTRO;
        Que en un Congreso Mundial de Educadores fue declarado MAESTRO UNIVERSAL DE LA EDUCACIÓN POPULAR...
        Y...en homenaje a los 140 años de la ley 1420 - 8 de julio de 2014 - nuestro recuerdo para EL OLVIDADO.... del Bicentenario.


sábado, 21 de junio de 2014

Eclipses


La oscuridad llegó a ser total y la multitud aulló de terror, al sentir las heladas ráfagas del viento pasar por el patio y ver las estrellas aparecer y titilar en el cielo. Finalmente, el eclipse era ya total y esto me alegró mucho, aunque a los demás los sumió en la desesperación, cosa ésta, a fin de cuentas, muy natural.
-El Rey, con su silencio -dije-, demuestra su arrepentimiento.
Levanté los brazos; permanecí con ellos en alto durante un largo rato, y pronuncié, con la más terrible solemnidad, estas palabras:
-¡Que cese el encantamiento, y que la oscuridad se disuelva sin daño para nadie!
No hubo respuesta, durante un instante, en aquella oscuridad profunda y en aquel silencio de muerte. Pero cuando el círculo de plata del sol reapareció poco a poco, unos momentos después, la multitud estalló en gritos de alegría y se lanzó como un torrente desbordado a bendecirme y a elogiarme.

MARK TWAIN, Un yankee en la Corte del Rey Arturo




Sin la precisión cronométrica del movimiento de los planetas, la economía capitalista pasa cíclica e inexorablemente por el eclipse de las crisis, seguidas cada una por la vuelta de la luz: una reanimación y nuevo auge económico. En doscientos años, casi no hay década de la historia del capitalismo de ningún país que no contenga la caída en una crisis y una salida de ella. Marx mostró, hace más de 150 años, que el ciclo está ínsito en el modo de producción capitalista. Pero esto es apenas conocido por una elite. La memoria popular no logra registrar esto empíricamente y recibe cada crisis como una mala novedad que podría haberse evitado.
Con el derrumbe económico viene el desprestigio y repudio del gobierno. Ignorando el sabio aforismo de Fourier acerca de que (en el capitalismo) “la miseria brota de la propia abundancia”, los sectores medios interpretan que las estrecheces provienen de lo que el gobierno “robó”. El propio Yrigoyen,  alcanzado por el designio de chivo emisario de las crisis, fue derribado por un golpe de estado, sólo que la multitud que fue a incendiar su casa, retrocedió pasmada ante el espectáculo de la humildad de su aposento.
Aparece, entonces, otro gobernante que, oportunamente, pronuncia el ¡Que cese el encantamiento, y que la oscuridad se disuelva sin daño para nadie!: y el eclipse dejará su lugar a la luz, ungiendo al novato con el aura de milagrero social.
Aggiornadamente, el procedimiento se reviste de ciencia, con trajes discursivos del tipo capitalismo “inclusivo” o “distributivo”, a los que cumplidamente se atribuirán los espontáneos efectos de la salida de la crisis: mayor demanda de trabajo y consiguiente aumento de los salarios.
El pensamiento mágico de las multitudes viene de lejos, pero también su manipulación desde el poder. Agamenón sacrifica a Ifigenia a los dioses para que los soldados crean que es a él y no a la naturaleza a quien se debe el retorno de los vientos a las velas de los barcos. Esta lucidez de los griegos del siglo V  A.C. – los de Eurípides eran tiempos antioligárquicos - nos lleva a pensar que la magia tiene su sustrato en la ignorancia, pero la desencadena el estado de opresión, que es el que genera la necesidad de la ilusión.
Perón, el creador de este actual modo de reparar eclipses, decretaba aumentos  de salarios desde la Secretaría de Trabajo, en 1944. En realidad los salarios aumentaban solos, por la enorme demanda de la naciente industria sustitutiva de importaciones y por el pánico que entre los empresarios causaba el imparable avance del ejército rojo en Europa. La burguesía, con tal de emplazar con  el peronismo la proclamada “valla de contención del comunismo”, aceptó provisoriamente convivir con la corrosión de la demagogia anticapitalista.
Naturalmente, el milagro y el gobierno de Perón duraron lo que dura el ciclo económico. Como siempre, la prosperidad fue seguida por la crisis, que golpeó una vez más en primer lugar a los sectores populares. El gobierno colaboró dejando caer las jubilaciones a la mitad y con el “Congreso de la Productividad”, entre otras medidas de “ajuste”. Termómetros del entusiasmo popular, menguaron las paradas multitudinarias de la Plaza de Mayo.  La última, apenas   había convocado a unos pocos miles de asistentes. Allí fue derribado por un golpe de estado.
Nada nuevo bajo el sol, entonces, con el “modelo nacional y popular”, que pretendió presentarse como alternativa al “ajuste neoliberal”.  En realidad,  no era más que una alternancia, la fase expansiva que sigue a la contracción de la crisis. Falso que constituyera una receta sin ajuste. Al contrario. El ajuste, de una severidad sin precedentes, fue hecho por el gobierno anterior, el de Duhalde y no se fue revirtiendo sino muy gradual y modestamente por los Kirchner, en la medida en que la recuperación económica forzaba la de los salarios.
A la hora de la crisis actual, devaluaciones, tarifazos y freno a los aumentos paritarios descubren que la fórmula de la agresión al ingreso popular fue un muerto que siempre ha gozado de buena salud.
Igual de fraudulenta se desenmascara ahora la “política de desendeudamiento”, presunta parte de un proceso de independencia económica. Pagarle al usurero no significa abolir la usura. Endeudamiento y desendeudamiento también son fases de los ciclos capitalistas.
El pago al FMI ¿fue un gesto de rebeldía liberadora, como lo blasonó entonces Néstor Kirchner? Voces del gobierno nos revelan hoy que, en realidad, se trató del cumplimiento de una exigencia norteamericana… Son dichos a la sombra de un cambio discursivo hacia la “moderación” (y a un nuevo endeudamiento).

Es lógico. No puede haber épica a nombre de objetivos históricos ficticios.


jueves, 20 de febrero de 2014

Alfredo Dratman
                                    Por Jorge Correa


Jorge Correa falleció, inesperadamente, en estos días. La publicación de éste, su homenaje a Dratman se convierte así, por las circunstancias, en un correlativo tributo a él mismo, a la plétora de autenticidad que recorre este relato sobre su compañero y amigo, metáfora de su propia vida y personalidad.



Jorge Correa
Director de la Revista Bitácora
Asociación Héctor P. Agosti
En un pequeño pueblo de la provincia de Santa Fé llamado Avellaneda, vecino a la ciudad de Reconquista y a pocos kilómetros del impetuoso río Paraná, zona de anchos bañados que acompañan las márgenes fluviales, vió la luz Alfredo Leopoldo Dratman el 26 de setiembre de 1917.
Era el año en que la gran Revolución Rusa conmovía al mundo, pero sus estruendos no llegaban hasta aquella comarca campesina aislada entre los esteros, aunque su padre, Enrique Dratman, sustentaba ideas socialistas y, rememorando charlas de sus ancestros, solía hablar frecuentemente de la Comuna de París. Era maestro y director de una escuela y, con su carro tirado por un flaco caballo, recorría los campos en busca de sus alumnos, fueran aborígenes o hijos de inmigrantes, para llevarlos a las clases. Estaba casado con una ukraniana, Elvira Shesther, que en medio de la gran corriente inmigratoria de comienzos del siglo, había llegado hasta esos páramos, escapando de la hambruna y de las guerras, en las que había sucumbido toda su familia. La humilde mujer falleció un año después del nacimiento de Alfredo, que quedó bajo la tutela de su padre, haciendo con él las primeras letras en la tapera que oficiaba de colegio. 
Alfredo Dratman, como militante cultural, dando una conferencia en el Partido Comunista
A los ocho años lo mandan a Buenos Aires, donde queda al cuidado de una tía de su madre,una mujer semianalfabeta de drástico carácter, que vivía modestamente en el barrio de Barracas. Allí terminó la escuela primaria y a los quince años, sin poder soportar más la rigidez arbitraria de su tutora, se fue a vivir solo en una pensión. Pero no descuidó sus estudios y cursó el ciclo secundario en el colegio Rivadavia. Su intención era inscribirse en la Facultad de Medicina, sintiéndose capacitado para abordar las ciencias, pero el solo ver el imponente edificio de la Facultad lo atemorizó profundamente. Al terminar el secundario decidió, pues, irse a Rosario, la ciudad más populosa de su provincia natal, e iniciar allí sus estudios de medicina. Como tantos otros estudiantes, debía trabajar, casi siempre en changas esporádicas, para poder subsistir, pagar la pensión y costear su carrera, dificultad por la cual ésta se le hizo larga y debió esperar hasta 1952, cuando tenía 35 años para recibirse de médico.
Entre tanto, como joven inquieto y audaz que era, se vió mezclado en las luchas estudiantiles, encabezadas por la Federación Universitaria Argentina y los centros adheridos, que levantaban las banderas de la Reforma Universitaria de 1918, y cuya ala marxista, personificada por la agrupacións Insurrexit, disuelta en 1935, había esparcido las semillas de las ideas más avanzadas. Vinculado muy pronto con el Partido Comunista, Alfredo se afilió a esta corriente en 1936, año de tumultuosas manifestaciones juveniles a favor de la España republicana invadida por los fascistas. Con sus nuevos compañeros, Alfredo milita con entusiasmo, tratando de avanzar en sus estudios y, a la vez, leyendo cuanto libro cae en sus manos, convencido como estaba de que una cultura general enaltecía su inteligencia.
Pero la lucha tenía sus riesgos, y él lo sabía. El 9 de julio de 1943 estalla una rebelión popular contra el gobierno conservador y Alfredo, vigoroso partícipe de esa alzada, es detenido por la policía del régimen. Tuvo que pasar dos años en la prisión, de la que salió a mediados de 1945, en vísperas de la asunción del peronismo.
Un nuevo encarcelamiento, aunque esta vez por espacio de un mes, Alfredo debió soportar en 1951 durante la campaña electoral en la que había sido designado diputado nacional. En esos días, el dirigente comunista Rodolfo Ghioldi, durante un mitin realizado en la ciudad de Paraná, fue baleado por un grupo nacionalista protegido por el gobierno. Como triste paradoja, ocurría que las circunstancias políticas habían cambiado favorablemente, la oligarquía conservadora había sido reemplazada por un gobierno popular, pero los resabios anticomunistas subsistían, alimentaban los odios fratricidas y la represión seguía cobrando sus víctimas. De éstas, la más notoria fue el combativo médico rosarino Juan Ingalinella, que el 7 de julio de 1955, en vísperas del golpe militar, fue detenido, torturado y asesinado en la Sección Especial de la Policía, comandada por el comisario Francisco Lozón. Como reacción de protesta por ese hecho, el 2 de agosto se realizó un para nacional convocado por la Confederación Médica Argentina y otras entidades culturales y gremiales. Uno de los promotores y partícipes de esa acción fue Alfredo Dratman, que había sido íntimo amigo del colega asesinado. La unánime respuesta popular obligó a la justicia a condenar al comisario Lozón a veinte años de cárcel y con penas menores a sus cómplices.
Por aquellos años, Alfredo hizo pareja: la amada compañera de su vida sería Pura Larroulet, con la que formó su hogar y tuvo cuatro hijos, pero para casarse legalmente había esperado recibirse de médico y lo hizo en 1952. Al año siguiente el matrimonio se traslada a la Capital, fijando su residencia en un viejo caserón de Palermo en el que conviviría con otras familias. Vendrían luego dos hijos más. Los seis hijos, alentados por el estímulo de sus padres, supieron cultivarse: de los cuatro varones, uno llegó a médico, otro fue físico, otro deportista y otro periodista, director de El Tiempo de Puerto Madryn; de las dos mujeres, Tamara y Marisa, una fue bailarina de ballet y otra cantante lírica. Profesionales o artistas, todos heredaron las inquietudes humanísticas de su padre. Pero su casa, además de ser un agitado centro de cultura, era un club comunista. Todos los sábados se hacían reuniones, se escuchaban disertaciones y se debatían ideas. Por lo demás, la vasta biblioteca de Alfredo, que crecía todos los meses (llegó a albergar cinco mil libros), estaba a disposición de todos para su consulta y satisfacción.
Esa auspiciosa casa, primero en Palermo y luego en Belgrano, no estaba exenta de riesgos: en 1974 le pusieron una bomba, cuando el jefe asesino de Ingalinella salió en libertad, lo que dejó una sospecha acerca de los responsables del atentado, que felizmente no tuvo consecuencias trágicas. Se había querido amedrentar a Dratman sin columbrar la firmeza de su temperamento.
Dedicado de lleno a la profesión médica –en Rosario solía atender gratuitamente a los pacientes pobres-, en Buenos Aires intentó ubicarse para lograr una posición estable. Primero trabajó con el Dr. Jorge Viaggio, un médico reputado que lo alentó en su progreso profesional. Especializado ya como anestesista, en 1954 ingresó en el plantel del Hospital Italiano, donde fue un eficaz ayudante del Dr. Liotta, eminente cirujano al que asistió en difíciles operaciones a corazón abierto. En ese importante nosocomio, en el que trabajaría hasta jubilarse en 1989,integró un eficiente equipo de trabajo con los doctores González y Gainza Paz, que estuvieron entre los primeros cirujanos cardíacos del país y cuyas experiencias también se extendieron al exterior.
Dratman (a la derecha), en el Hospital Italiano.
Allí desarrolló junto con el Dr. José Gainza Paz, por primera vez en el país, la hipotermia, técnica  de anestesia en cirujía cardiovascular, que tuvo a su frente a eminentes cirujanos como Domingo Liotta y Fidel Osvaldo Donato.
A fines de la década del 50 Dratman busca perfeccionarse en el viejo mundo, asumiendo los adelantos de la ciencia, y su brújula lo lleva hasta la China milenaria, donde la ciencia se confunde con la filosofía. Allí supo que la seratonina, necesaria para la inducción del sueño, en un neurotransmisor que además pacifica las almas, actuando en la inhibición del enfado y la agresión. Los antiguos creían que el Buda la había bebido de la higuera, del emblemático bo, gozando despertares iluminados de sabiduría.
De regreso en el país continúa trabajando en el Hospital Italiano, incorporándose al equipo del Dr. Fidel Donato y, junto con los doctores Nicolás D´Angelo y Jorge Etala, desarrolló los métodos anestésicos más idóneos para las operaciones cardíacas. No pocas personalidades de la vida nacional, sabedoras de aquellos adelantos, optaron por pasar por sus quirófanos.
Pero el poder político no sabe respetar a los científicos y, sintiéndose molestado por sus ideas y actividades extrahospitalarias, apela a la represión para acallarlos. Durante la presidencia del Dr, Arturo Frondizi se implanta el Plan Conintes, bajo cuya bota se producen redadas para apresar rebeldes y la cárcel de Santa Rosa, La Pampa, se llena con centenares de detenidos, puestos a disposición del Poder Ejecutivo. Sucedió que Dratman era muy amigo de Ernesto Giúdici, preclaro dirigente del Partido Comunista, y se veía con él a menudo para tratar asuntos de política cultural. Estaban dialogando pacíficamente en un bar cuando la policía reconoce a Giúdici y lo detiene junto con su interlocutor. Dratman fue a parar a Santa Rosa, junto con el Doctor Carlos Abolsky, en noviembre de 1962 y, como allí convivían casi doscientos presos comunistas, ambos se encargaron de organizar la vida cultural y societaria que amenizó los largos días de encierro. Lograron la libertad el 3 de agosto de 1963, luego de nueve meses de prisión. Salió de Santa Rosa con la última tanda de presos liberados, junto con Carlos Abolsky, Jacobo Sufra, José Brandeburgo, Elías Perelman, Manuel y David Halperín, quienes se confundieron en un cálido abrazo con el Dr. Alfredo Palacios, propulsor del decreto 7603 de amnistía.
Activando entre los fundadores de la Asociación de Anestesistas, cuya presidencia ejerció el Dr. González Varela. Dratman continuó desarrollando las técnicas de hemodilución y otros métodos de avanzada. Pero su acendrada vocación científica no le impidió insistir en su pasión política, siempre orientada al mejoramiento social y cultural del pueblo. Desarrollando una actividad consecuente e incansable, se desempeñó como secretario de la Comisión de Profesionales del Partido Comunista y, valorándose sus méritos, fue promovido como miembro del Comité Central de ese Partido.
El cargo lo acercó aún más a Héctor P. Agosti, eminente intelectual del que se consideraba fiel discípulo, y al que lo uniría una profunda amistad, acompañándolo en la ardua tarea de la renovación de la cultura argentina.
Raul Larra, Osvaldo Soriano, Osvaldo Bayer y Alfredo Dratman
Herramienta insoslayable de ese propósito venía siendo la revista Cuadernos de Cultura, cuyo origen se remontaba a 1950 y al principio había circulado clandestinamente, ya que la Comisión Visca, órgano legislativo del primer peronismo, reprimía el pensamiento democrático e impedía la libre circulación de las ideas. Agosti había asumido la dirección de la revista en 1952, junto con Julio Luis Peluffo y Roberto Salama, a los que en 1955 se habían sumado Carlos Giambiaggi y Samuel Shmerkin. Y cuando Agosti fue confirmado en la dirección en 1957, uno de sus más cercanos colaboradores era Alfredo Dratman, organizador de los médicos comunistas, junto con los doctores Carlos Abolsky, Epifamio Palermo, Anatole Menta, José Hermack, Jorge Thenon, Emilio Troise y otros.
En 1974 tenemos a Dratman como vocal en la Asociación Amigos de Anibal Ponce, entidad que exaltaba al ilustre psicólogo y ensayista trágicamente fallecido en 1938. Alfredo motorizaba también por ese entonces, el Centro Cultural de Villa Luzuriaga, al que cedió su tesón durante tres años.
Después de la muerte de Agosti, acaecida el 29 de julio de 1984, Dratman encabezó con otros compañeros la Comisión de Amigos que se empeñó en catalogar sus obras y recoger sus enseñanzas. Ese grupo fue el embrión de la Asociación Héctor P. Agosti, fundada el 15 de mayo de 1988, cuya Comisión Directiva integró Dratman desde el comienzo.
Ninguno de sus miembros olvidará los aportes conceptuales que formuló en todas las reuniones, ni la vasta erudición que desplegó en sus disertaciones, muy a pesar de él, que era humilde y recatado por naturaleza. Cuando cumplió sus joviales 85 años, en setiembre de 2002, la Asociación en pleno le ofreció un brindis en el Centro Cultural de la Cooperación, ocasión en la que el presidente de esa entidad, Floreal Gorini, pronunció emocionadas palabras para destacar la estirpe humanista del homenajeado.
Como lo enfatizó Gorini, el Dr. Alfredo Dratman fue, en efecto, un político y un intelectual en el sentido más puro de estos vocablos. Fue un educador y un erudito, y su memoria excepcional le permitía esparcir generosamente el acervo de sus vastas lecturas. No dejó nada escrito, porque carecía de capacidad literaria, pero vertió sus conocimientos en dilatadas charlas íntimas. Tampoco fue un orador, porque no tenía garra de tribuno, y rehuía tener que prodigarse en conferencias, pero sembró sus ideas y opiniones en cuanta reunión contó con su presencia. Opinaba con serenidad, criticando sin usar adjetivos y su charla, siempre amena, era seguida con delectación por sus ocasionales oyentes. Su humor, por lo demás, era permanente, y su sonrisa afectuosa no se desdibujaba en ningún momento. Fue un maestro venerado.
Brillosos cenáculos podrían haberse enorgullecido de su adhesión, pero el siempre los rehuyó, convencido de que la cultura no era patrimonio de élites ilustradas, sino del pueblo todo. Recogió en ese sentido la herencia de Echeverría, Sarmiento, Ingenieros, Ponce y Agosti, de quienes se consideró discípulo. Aún sintiéndose cómodo en la penumbra del gabinete de estudio (y su casa poblada de libros lo era), su clima y su espacio estaba en el diario contacto con la gente, en las luchas obreras y populares.
Su condición de humanista lo había hecho incursionar en la filosofía y en la literatura, y no era menor su afición por las artes y la música, como regocijado disfrutador de la belleza. Extraña vocación ésta en un hombre de ciencia, un investigador en el campo de la medicina. Esta presunta ambivalencia, lejos de neutralizarlo, enaltecía su múltiple personalidad.
Por naturaleza pacífico, no parecían afectarlo las violencias de su época, pero sentía profunda simpatía por las rebeliones populares. Se solidarizó con la Revolución Cubana y apoyó las luchas heroicas que tuvieron en el Cordobazo su expresión mas intensa. La dictadura militar y el genocidio que enlutó al país lo perturbaron hondamente, pero nunca perdió la serenidad ni lo tentó el camino del exilio. Esta paz de su espíritu, con la que siguió los acontecimientos más dramáticos, era sin duda producto de su armonía interior. Desafió los peligros y respaldó la acción, incluso violenta, pero estaba convencido de que ésta no alcanzaría sus propósitos sino se sustentaba en las ideas.
La prensa vernácula lo ignoró, jamás lo acosaron para hacerle un homenaje, para las instituciones oficiales no existía, y sin embargo cuánto tenía que decir, cuántas ideas y  proyectos para transmitir y sembrar.
Hacia el final de sus días, en una época de repliegue revolucionario y de desbordes de las derechas, cuando muchos de sus compañeros desertaban o se abroquelaban en un cauteloso silencio, Dratman permaneció fiel al medio político en el que se había formado y no perdió ese entusiasmo casi juvenil con el que encaraba la vida. En un ambiente relajado por la decepción y el escepticismo, supo conservar sus acendradas convicciones y su pasión inclaudicable. Así lo vieron sus compañeros de la Asociación Agosti, que lo rodearon cálidamente en sus años postreros.
Había, sin embargo, quienes recelaban de él, disgustados por su ácido espíritu crítico, y lo devaluaban como un residuo de la vieja guardia. Con sonrisa volteriana él se burlaba de ciertas expresiones de jesuitismo y sectarismo recalcitrante. “No hay transparencia” confesaba a sus amigos, quizás algo herido por el desdén y la descalificación. Pero su malestar no menoscabó jamás su  constancia ideológica ni erosionó su pertenencia a un espacio en el que había militado desde su primera juventud en aquellas remotas lides estudiantiles. Una de sus últimas decisiones, ya en su lecho de muerte, fue donar a su partido su espaciosa biblioteca, propósito al que sus hijos dieron póstumo cumplimiento.
Alfredo Dratman bregó en la Asociación Agosti hasta el fin de sus días, brindándole su humanismo, su simpatía, su sencillez y el entusiasmo que no flaqueó en ningún momento.
En su humilde departamento de la calle Rincón, barrio de San Cristobal, falleció el 27 de febrero de 2011, a los 93 años, tras una largo y trajinada vida. El Dr. Juan Enrique Azcoaga, presidente de la Asociación Agosti, acertó en su concisa semblanza: “Su vida fue de una gran riqueza, su personalidad era atractiva e inspiraba simpatía y afecto desde el primer contacto. Lo caracterizaba una sonrisa espontánea e inmediata. En muy poco tiempo se incrementaba la afinidad por su notaria sencillez. Su vida es de las que pueden calificarse, sin reparos, de ejemplar. Tenía una insistente y definida vocación por el reconocimiento y la defensa de la cultura. Participó en ello hasta el fin de sus días y su presencia era buscada y admirada. Dratman culminó su vida dejando un profundo y afectuoso recuerdo entre los que lo conocimos y admiramos”.
Palabras que, como las de Floreal Gorini ocho años antes, pueden inscribirse en el panteón del reconocimiento póstumo.


                          


sábado, 16 de junio de 2012


¿Consumo nacional y popular?

(Reflexión a partir de una lectura de Jaime Fuchs)



Cuando nos hablan de modelo económico “basado en el mercado interno”, de “políticas keynesianas que estimulan el crecimiento por la demanda”, nos inducen a atribuir un contenido popular a esas consignas. La economía crecerá –soñamos- a partir de que “la gente”, o sea el común, tenga una mayor capacidad de consumo. ¿Pero es así? ¿De qué consumo se trata el consumo nacional? ¿Puede equipararse, siquiera por aproximación al consumo popular?¿Del consumo de quién se trata? ¿Cómo está la distribución del consumo en la Argentina?

María Antonieta
Todo el  significado revolucionario de la teoría heliocéntrica no residía en su carácter  de  novedad absoluta, porque Copérnico, en realidad, había redescubierto lo que los griegos ya sabían con Aristarco o Eratóstenes, lo de la Tierra redonda y girando alrededor del sol, que el oscurantismo había enterrado durante 1500 años.
Jaime Fuchs acaba de terminar su libro “¿El capitalismo argentino en su etapa final?”, en proyecto de publicación. Las  concepciones de la economía y la sociedad desplegadas  en este trabajo no son nuevas en la historia. Las ha sostenido el mismo Fuchs desde su juventud, y corresponden al movimiento de su militancia aquella.  Sin embargo, en el contexto de los olvidos y negaciones actuales, su lectura ejerce un efecto “copernicano", porque la acumulación de hechos de la realidad de este tiempo, que expone y ordena, difícilmente deje ileso el discurso ideológico al uso en ninguna de sus variantes predominantes, incluidas las de izquierda, o las llamadas “nacionales y populares”.
Puerto Madero
De su enorme arsenal de datos significativos, elegimos extraer, para este comentario, uno solo, cuya difusión sería capaz de conmover por sí mismo toda una credulidad social imperante.
Cuando nos hablan de modelo económico “basado en el mercado interno”, de “políticas keynesianas que estimulan el crecimiento por la demanda”, nos hacen creer en el contenido popular de esas consignas. La economía crecerá –soñamos- a partir de que “la gente”, o sea el común, tenga una mayor capacidad de consumo. ¿Pero es así? ¿De qué consumo se trata el consumo nacional? ¿Puede equipararse, siquiera por aproximación al consumo popular?¿Del consumo de quién se trata? ¿Cómo está la distribución del consumo en la Argentina?
Fuchs cita un trabajo de Tomás Raffo y Claudio Lozano, “Notas sobre la distribución del ingreso, el consumo popular y el consumo superior” (1)  del que podemos extractar el siguiente cuadro:

Patrones 61,5%; Resto de la Población 38,5% 


¿Qué conclusiones sacamos de estas cifras?
Contra lo que el sentido común puede creer, salta a la vista que la mayor parte del consumo nacional no es consumo popular, sino consumo elitista. En 2005, la pequeña fracción de los patrones consumía mucho más, 59% más, que todo el resto del país (61,5 a 38,5). 
Composición de la población:
Patrones 3,8%; No patrones 96,2%

Así como se lee y se ve: una ínfima parte de la población, 3,8%, es responsable de la mayoría del consumo. Casi la totalidad de la población, el 96,2%, recoge poco más que las migajas de la torta.
Tamaña distribución del consumo se relaciona con el consumo per cápita de los dos sectores.

¿Herencia neoliberal que el modelo “nacional y popular” está revirtiendo?
¡No! La concentración del consumo en la elite resulta más grave en 2005 (61,5%) que en 2001 (54,2%).
Pero para dar una idea de qué tipo de consumo es el de la elite, podemos estimar su consumo por grupo familiar.
Así, si suponemos que el consumo  fuera de $8.000 (en el caso de la familia promedio popular), el consumo de la familia de elite sería $323.516 por mes
(61,5/3,8) / (38,5/96,2) x $8.000= $323.516
$8.000 es el promedio de ingresos por hogar de los deciles 1 a 9 según la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC correspondiente al segundo trimestre de 2014.


Dejamos librado a la imaginación del lector qué clase de consumos excéntricos puede llegar a componer el de una familia que gasta mensualmente esa suma, para que las mayorías populares vivan en perpetuo estado de zozobra.
Sans Culottes
El panorama se agrava si tenemos en cuenta que el consumo de ese 3,8% no es uniforme. Están allí incluídos pequeños empresarios cuyos ingresos se equiparan al de muchos asalariados. Dentro de ese grupo existe una pirámide a través de la cual esa cifra no sólo aumenta sino que se multiplica. Las "necesidades" de la crema empresarial se mide en millones de pesos mensuales.
A más de toda esta miserabilidad moral, el keynesianismo proclamado resulta,  desde el punto de vista productivo otro fraude: la esquisita demanda del grupo minoritario no es la de los masivos consumos populares. Por lo tanto, se orienta a refinamientos que satisface la importación, no la producción nacional. Esto también es resaltado por Raffo y Lozano, que muestran con cifras cómo las importaciones de artículos de consumo en nada envidian a los tiempos de la convertibilidad. Y esto se relaciona con las crisis de falta de divisas que históricamente frenan la economía nacional. Dado que las trabas proteccionistas a las importaciones no afectan por definición lo que la industria nacional no produce, nuestra aristocracia continúa sin tropiezos su glamoroso consumir. Para eso no habrá restricción de divisas.  

                                                     - . -
Resumen y fuentes:

Distribución del consumo nacional
Consumo       Consumo
del Resto        Patronal
96,2%                                  3,8%
de las personas                         de las personas


% Consumo Año 2001         45,8%                                54,2%

% Consumo Año 2005         38,5%                                 61,5%

sábado, 19 de mayo de 2012


La URSS, en la crisis de 1930

¿“SE LE CAYÓ
EL MUNDO ENCIMA”?

(el más grande “milagro” de la historia económica moderna fue llevado a cabo por la Unión Soviética en medio de la peor crisis mundial, la de 1930)

Hemos tenido que escuchar que vivíamos la siguiente antinomia, inexorable como una ley natural: por un lado, las recetas neoliberales (equivocadas), tal vez representativas de alguna “minoría del privilegio”; por el otro, las políticas productivistas, inclusivas, equitativas, correspondientes al “proyecto nacional, popular y democrático”, donde estaría consultado el interés popular.
Los logros en cuanto a aumento de la ocupación, suba del salario real y la baja de las tasas de pobreza e indigencia, así como la objetiva disminución de los delitos violentos, brindaron algunos años de consenso popular a este discurso, más allá de las confusiones a que inducen los chisporroteos de la oposición mediática.
Pero ocurre que estas indiscutibles mejoras lo son todas en relación a los pavorosos índices de la depresión económica iniciada en 1998 y, en particular, a la dantesca situación social creada con la draconiana devaluación practicada por el gobierno de Duhalde.
El tema es: ¿es válida semejante comparación para caracterizar el carácter social de la política de los Kirchner?
Veamos.
¿Podemos hablar de “modelo nacional”, “opuesto al neoliberal”, cuando el grado de extranjerización de la economía se mantiene en niveles formidables?
500 Primeras empresas    1993 - Menem                   2008 - Kirchner   
Extranjerización                 64%                            83%

¿Podemos hablar de “modelo inclusivo”, alternativo al neoliberal, cuando la concentración económica bate también records históricos?

                                         1993 - Menem                    2008 - Kirchner
Concentración
Económica  en 500
primeras empresas             24%                            34%


¿Podemos hablar de “modelo equitativo”, cuando la participación salarial en el producto igualmente supera las aberraciones cometidas tras las falsas promesas del derrame neoliberal?

                                           1993 – Menem                     2008 - Kirchner 
Participación salarial
En el producto                   31%                            28%

Fuentes: Realidad Económica N° 259 Abril-Mayo de 2011; Gustavo Barachik, Un análisis del proceso reciente de argentinización; Juan E. Santarcángelo-Guido Perrone, Disputa por el Excedente.

¿Podemos hablar de “modelo popular” por contraste al “modelo neoliberal” cuando las ganancias de la cúpula empresaria casi se han triplicado durante el mandato kirchnerista, respecto a las que han obtenido en tiempos de Menem y de la Rúa,
                                                    1991-2001                  2003-2010  
Utilidad sobre ventas
Primeras  200 empresas                3,1%                       8,5%

mientras la tasa de explotación del trabajo aumenta un 23% superando holgadamente los niveles del 2001?
                                                  2001 De la Rúa       2010  Kirchner 
Salario real                                        100                           101
Productividad del trabajo                    100                      124
Tasa de explotación relativa                 1                               1,23
Base 2001=100

Fuentes: Cifra, sobre datos oficiales, citado por Horacio Vervitsky en Página 12 del 27/11/2011

En el 2002, con la gestión Duhalde, el salario se había derrumbado un 30% y es sobre este nivel super deprimido que arrancan las "mejoras" del período kirchnerista.

 Pues bien.
Cuando sobre el pueblo empobrecido, a pesar del crecimiento a “tasas chinas”, comienzan a arreciar los rigores de una nueva crisis, la presidente abre el paraguas con eso de que “se nos cayó el mundo encima”.
No con el ánimo de saltear épocas y distancias, pero sí a los fines de superar las estrecheces ideológicas que no conciben ya más mundo que el que circunscribe el capitalismo, traemos un paralelo histórico.
Una crisis más grave que la que hasta ahora acontece desde la crisis financiera del 2008, fue la iniciada por el viernes negro de Wall Street en 1929.
El desastre económico pareció ganar al mundo entero.
Hubo sin embargo una contrastante excepción: por los mismos años en que la generalidad del capitalismo se sumergía en la parálisis económica, la Unión Soviética consumaba un rutilante despegue económico de características inéditas en la historia, que hizo decir al embajador norteamericano, Joseph Davies, que la URSS había realizado en pocos años lo que a EEUU le costó generaciones.
Trotski, cuya prédica no era precisamente de propaganda pro-soviética, ya que se orientaba a mostrar lo mal que iban las cosas en la URSS bajo la dirección de Stalin, tuvo que ceder por un momento a una evidencia que le restaba credibilidad y escribió, con la elocuencia que le era característica:
“La producción industrial de Alemania sólo recupera su nivel gracias a la fiebre de los armamentos. En el mismo lapso, la producción de Gran Bretaña sólo aumentó, ayudada del proteccionismo, del 3 al 4%. La producción industrial de los Estados Unidos bajó cerca de un 25%; la de Francia, más del 30%. Japón, en su frenesí de armamentos y de bandidaje, se coloca, por su éxito, en el primer rango de los países capitalistas: su producción aumentó cerca de un 40%. Pero este índice excepcional palidece también ante la dinámica del desarrollo de la URSS, cuya producción industrial aumentó, en el mismo lapso, 3,5 veces, lo que significa un aumento del 250%. En los diez últimos años (1925-1935), la industria pesada soviética ha aumentado su producción por más de diez. En el primer año del plan quinquenal, las inversiones de capitales se elevaron a 5.400 millones de rublos; en 1936, deben ser de 32.000 millones…
“… Durante los tres últimos años, la producción metalúrgica aumentó dos veces, la del acero y de los aceros laminados, cerca de 2,5 veces…. En 1925, la URSS tenía el undécimo lugar en el mundo desde el punto de vista de la producción de energía eléctrica; en 1935, sólo era inferior a Alemania y a los Estados Unidos… En cuanto a la producción de acero, pasó del sexto al tercero. En la producción de tractores ocupa el primer lugar del mundo. Lo mismo sucede con la producción de azúcar…
“…Los inmensos resultados obtenidos por la industria, el comienzo prometedor de un florecimiento de la agricultura, el crecimiento extraordinario de las viejas ciudades industriales, la creación de otras nuevas, el rápido aumento del número de obreros, la elevación del nivel cultural y de las necesidades, son los resultados indiscutibles de la Revolución de Octubre en la que los profetas del viejo mundo creyeron ver la tumba de la civilización. Ya no hay necesidad de discutir con los señores economistas burgueses: el socialismo ha demostrado su derecho a la victoria, no en las páginas de El Capital, sino en una arena económica que constituye la sexta parte de la superficie del globo; no en el lenguaje de la dialéctica, sino en el del hierro, el cemento y la electricidad.” (Trotski, La revolución traicionada, Cap I, Lo obtenido)

Por lo visto, a la URSS, entonces, no se le cayó el mundo encima. Luego le caerían encima los nazis y la guerra fría. Pero eso ya es materia de otro análisis.